Agencia Portátil
Ciudad Victoria, 24 de junio.-Varios senadores de Morena comenzaron a dejar sus curules mediante solicitudes de licencia para enfilarse hacia nuevas posiciones políticas, en un movimiento que ya es señalado como una nueva etapa de “chapulineo” político, donde legisladores buscan brincar a otros puestos de elección popular en busca de mantener espacios de poder y lo que comúnmente se conoce como “hueso” político.
Entre los nombres que han generado atención se encuentra Andrea Chávez Treviño, quien se separó del Senado para concentrarse en la búsqueda de la candidatura de Morena al gobierno de Chihuahua, mientras otros legisladores del partido guinda iniciaron movimientos similares para competir por gubernaturas que estarán en disputa en 2027.
La lista incluye a Félix Salgado Macedonio, quien busca mantenerse vigente en la política de Guerrero; Ana Lilia Rivera Rivera, ex presidenta del Senado, interesada en participar en la contienda de Tlaxcala; así como Nora Ruvalcaba Gámez, quien pretende competir por la candidatura en Aguascalientes.
También aparecen Reyna Celeste Ascencio Ortega, Beatriz Robles Gutiérrez, Imelda Castro Castro y Waldo Fernández González, quienes han sido mencionados entre los perfiles que buscan cambiar la responsabilidad legislativa por una nueva aventura electoral en sus respectivos estados.
Las solicitudes de licencia han abierto el debate sobre la práctica de políticos que dejan un cargo antes de concluirlo para buscar otro puesto, una estrategia recurrente en la política mexicana que sus críticos califican como “chapulineo”, al considerar que algunos funcionarios brincan de una responsabilidad a otra sin terminar los periodos para los que fueron electos.
Los movimientos ocurren previo a la renovación de 17 gubernaturas en las elecciones de 2027, una de las principales batallas políticas que enfrentará Morena y sus aliados, por lo que los actuales senadores buscan posicionarse con anticipación dentro de los procesos internos del partido.
Mientras los legisladores justifican las licencias como parte de su derecho a participar en nuevos procesos democráticos, sus detractores cuestionan que el Senado se convierta en una plataforma temporal para impulsar carreras políticas personales y buscar otro cargo público con mayores beneficios políticos.














