Enrique Jonguitud/ Agencia Portátil
Fotografías: Enrique Jonguitud
Buenos Aires.- En el hermoso barrio de Palermo, uno de los sectores más dinámicos y culturales de la capital argentina, se levanta el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, conocido mundialmente como MALBA. Desde su apertura en 2001, la institución se ha consolidado como un referente en la conservación, investigación y difusión del arte producido en América Latina.
El origen del museo está estrechamente ligado a la visión del empresario argentino Eduardo Costantini, quien decidió compartir con el público una parte fundamental de su colección privada. Para ello donó 220 obras que se convirtieron en el núcleo fundacional del recinto, permitiendo reunir piezas emblemáticas de algunos de los artistas más importantes de la región.
Con el paso de los años, el acervo creció mediante adquisiciones, préstamos y nuevas donaciones. Gracias a ello, el MALBA ha construido una colección que permite recorrer las principales corrientes artísticas latinoamericanas desde finales del siglo XIX hasta las expresiones contemporáneas, ofreciendo una amplia mirada sobre la evolución cultural del continente.
Entre las joyas que forman parte de la colección permanente destacan obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, Tarsila do Amaral, Antonio Berni, Wifredo Lam, Joaquín Torres García y Xul Solar. La presencia de estos creadores ha convertido al museo en una referencia obligada para especialistas, investigadores y visitantes interesados en el arte latinoamericano.
Una de las piezas más emblemáticas del MALBA es Abaporu, realizada en 1928 por la artista brasileña Tarsila do Amaral. Considerada una obra fundamental del modernismo latinoamericano, la pintura muestra una figura humana de grandes proporciones junto a un cactus y un sol radiante, imagen que se transformó en símbolo del movimiento antropofágico brasileño y de la búsqueda de una identidad cultural propia.
Adquirida por Eduardo Costantini en 1995, Abaporu es una de las obras más valiosas y reconocidas del museo. Su importancia trasciende las fronteras de Brasil y la ha convertido en un ícono indiscutible del arte latinoamericano del siglo XX, además de ser una de las piezas más admiradas por los visitantes.
La colección permanente también destaca por su diversidad geográfica. El acervo reúne obras procedentes de países como México, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Perú, Uruguay y Venezuela, permitiendo apreciar distintas escuelas artísticas, contextos históricos y expresiones culturales que enriquecen la identidad de la región.
A veinticinco años de su apertura, el MALBA mantiene una política activa de crecimiento y actualización de su patrimonio. Más que un museo, representa el sueño de un coleccionista que decidió poner al alcance del público un extraordinario legado artístico. Gracias a la donación inicial de Eduardo Costantini y a la constante expansión de su acervo, el recinto se ha convertido en una ventana privilegiada para comprender la riqueza y complejidad del arte latinoamericano.






















