Agencia Portátil
Diagnóstico Reservado / José Saldaña
Cd.Victoria, 22 de septiembre de 2025.-
La próxima renovación de la dirigencia en la Sección 30 del SNTE ya empieza a calentar motores y, como cada proceso sindical, despierta expectativas, tensiones y hasta recelos entre el magisterio tamaulipeco. No es para menos: la Sección 30 no solo representa a miles de trabajadores de la educación, también es un actor político con peso real en la vida pública del estado.
En los pasillos y en las reuniones de café ya se mencionan nombres de quienes podrían buscar la dirigencia. Entre ellos, sobresalen dos figuras con perfiles muy distintos: Enrique Meléndez Pérez y Naif Hamscho. El primero, ex secretario general de la Sección, carga con la experiencia de haber estado en el timón sindical en momentos clave; el segundo, un personaje que ha sabido mantenerse vigente y ganar espacios, representando una opción fresca dentro de la baraja.
Meléndez Pérez, con su estilo directo, asegura que está dispuesto a dar la batalla. Tiene la ventaja de conocer las entrañas del sindicato, los equilibrios internos y la relación con las autoridades. No obstante, cargar con un pasado en la dirigencia siempre implica luces y sombras, y no faltan quienes lo critican por representar “más de lo mismo”.
Naif Hamscho, en cambio, aparece como un candidato que podría encarnar el relevo generacional que muchos maestros piden. Su nombre ha sonado con fuerza en las últimas semanas, y aunque carece de la misma trayectoria que Meléndez, ha sabido construir simpatías en distintos sectores del magisterio. Su reto será demostrar que puede convertir esa simpatía en estructura real para competir en serio.
El resto de los posibles aspirantes todavía no logra posicionarse con la misma fuerza, aunque no se descarta que en el camino aparezcan nuevas cartas. Lo que es claro es que el relevo sindical no solo será una disputa de nombres, sino de proyectos: continuidad o cambio, experiencia o renovación, control de las estructuras o la construcción de nuevas.
La Sección 30 del SNTE se juega mucho en esta elección. No solo se trata de quién llevará la voz de los maestros en Tamaulipas, sino también de cómo se definirá la relación del sindicato con el gobierno estatal y con la dirigencia nacional. La moneda está en el aire y los próximos meses serán decisivos para saber hacia dónde se inclina la balanza.














