Agencia Portátil
Diagnóstico Reservado / José Saldaña.
Ciudad Victoria, 4 de septiembre de 2025.
El contraste entre la actual administración municipal y las anteriores es evidente. Durante los gobiernos de Óscar Almaraz Smer, Xicoténcatl González Uresti y Pilar Gómez Leal, la capital de Tamaulipas vivió un deterioro profundo en los servicios públicos. Calles llenas de basura, colonias enteras a oscuras y una crisis de agua ignorada fueron el sello de esas gestiones, que dejaron a Victoria en una situación de franco abandono.
No puede olvidarse que durante el sexenio del exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, lejos de apoyar a la capital, se utilizó al municipio como botín político.
Se retiraron recursos, se condicionaron apoyos y se bloqueo el Fondo de Capitalidad, un instrumento que vital para que Victoria pueda enfrentar sus particularidades como sede de los poderes del Estado.
Con dinero y con respaldo político, nada hicieron para cambiar el rumbo; al contrario, se heredó un Ayuntamiento quebrado y una ciudad en crisis.
Hoy, con Eduardo Gattás Báez al frente, la historia es distinta. A pesar de enfrentar recortes federales, se ha logrado estabilizar las finanzas, sin recurrir a créditos bancarios y sin incrementar la deuda pública.
Esta disciplina marca una diferencia absoluta con lo que dejaron administraciones anteriores: un desorden financiero y un municipio al borde del colapso.
Los resultados están a la vista. La cobertura de recolección de basura alcanza cifras que no se habían visto en años; el alumbrado público ha sido rehabilitado de manera significativa, y se han implementado acciones para mejorar la distribución de agua potable, un problema que en gestiones pasadas solo se utilizó como bandera política.
Mientras en el pasado se privilegió la simulación y la improvisación, hoy se percibe un rumbo claro. Eduardo Gattás ha demostrado que, aun en condiciones adversas, con voluntad política y responsabilidad financiera es posible dar resultados. La ciudadanía comienza a sentir la diferencia: Victoria ya no es la ciudad olvidada de antes, sino una capital que empieza a recuperar la dignidad que otros le negaron.














