Agencia Portátil
12 de febrero de 2024.- Una serie de sismos en el condado de Imperial, California, Estados Unidos, provocó que municipios de Baja California como Mexicali, Tijuana y Tecate percibieran el movimiento. Estos fenómenos son conocidos como enjambres sísmicos, que tiene una gran historia en México.
Los enjambres sísmicos pueden durar días, semanas e incluso meses; sin embargo, estos, eventualmente, se detendrán, aunque podrían dejar a su paso un nuevo volcán.
Y es que, en 1943, un corresponsal de El Universal informaba, a través de un telegrama, que «reventó un volcán que ha empezado a arrojar humo».
Se trataba del nacimiento del volcán Paricutín, en Michoacán, que comenzó a tener actividad el 20 de febrero de 1943, tomando desprevenidos a los pobladores de la zona.
«Ampliando mi información de ayer sobre el volcán que apareció a cinco kilómetros de Parangaricutiro, Michoacán, y que en plena actividad ha estado arrojando humo y fuego hasta obscurecer esta ciudad, debo agregar que los habitantes del pueblo siguen evacuando éste rápidamente y que la presidencia municipal obligó anoche a los camioneros a ayudar al traslado del vecindario», decía el telegrama enviado a esta casa editorial.
No obstante, a pesar de que los enjambres sísmicos son un precedente para la aparición volcánica y que incluyen actividad del magma, «para que ocurra una erupción volcánica o el surgimiento de un coloso, se requiere actividad sísmica, deformación del terreno, emisión de gases, manifestaciones hidrotérmicas y alteraciones visibles», explicó Valdés González.














