Agencia Portátil
Nueva York, 23 de agosto.-La ciudad de Nueva York anunció este lunes que exigirá que todo el personal del Departamento de Educación esté vacunado contra el coronavirus de cara al inicio del nuevo curso escolar en septiembre,por lo que tendrán que haber recibido al menos una dosis antes del 27 de septiembre.
En este caso, los trabajadores del departamento no tienen la opción de someterse a pruebas semanales si no quieren vacunarse, como se ha aceptado a otros empleados públicos, señaló hoy el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, que ha tomado la decisión en un intento de detener la propagación de la nueva variante delta.
A su vez aseguró que no se plantean mandatos amplios de vacunas para los estudiantes elegibles, una aclaración que surge después de que el pasado viernes la ciudad informara que unos 20 mil atletas de secundaria que participan en deportes con alto riesgo de contagio, como baloncesto y futbol, tendrán que ser vacunados al inicio de sus temporadas deportivas.
El de la Gran Manzana, con un millón de estudiantes (la mayoría latinos y negros), es el mayor sistema público de educación del país y la decisión del alcalde afectará a unos 148 mil empleados, de acuerdo a The New York Times.
De Blasio no descarta ampliar ese mandato obligado de vacunas para otros trabajadores.
«Sabemos que esto ayudará a garantizar que todos estén a salvo», afirmó hoy durante su habitual conferencia de prensa.
Los trabajadores de Educación son los primeros que se enfrentan a este mandato pese a que al hacer el anuncio el alcalde recordó que las escuelas de la ciudad tuvieron una transmisión de virus extremadamente baja el año pasado.
La ciudad está negociando con la Federación Unida de Maestros y otros sindicatos que representan al personal del Departamento de Educación sobre lo que sucederá con los empleados que no cumplan con el mandato.
De Blasio advirtió que aunque la negociación se estanque o no tenga éxito, el mandato seguirá adelante.
Con esta decisión, la ciudad de Nueva York se une al estado de Washington y las metrópolis de Los Ángeles y Chicago.
Sin embargo, los gobernadores republicanos de Texas, Florida y Arizona han mostrado resistencia no sólo a la imposición de la vacuna, sino también a la obligación de llevar mascarillas.














