Enrique Jonguitud/ Agencia Portátil
Ciudad Victoria, 3 de septiembre.-El estado de Tamaulipas enfrenta el reto de medir con mayor precisión los resultados de su política estatal contra el cambio climático, debido a que parte de los diagnósticos utilizados para sustentar la estrategia corresponde a información del 2022, lo que dificulta conocer con puntualidad el avance de las acciones planteadas para reducir emisiones y enfrentar los efectos del calentamiento global.
La Estrategia Estatal de Cambio Climático contempla 24 líneas de acción orientadas a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la adaptación ante riesgos climáticos y reducir los impactos sociales y económicos de fenómenos extremos en Tamaulipas. Sin embargo, análisis recientes han señalado la necesidad de contar con indicadores actualizados que permitan dar seguimiento puntual al cumplimiento de estos objetivos.
El diagnóstico de emisiones utilizado como referencia establece que Tamaulipas genera 47.53 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, de las cuales el sector energético concentra alrededor del 83 por ciento.
Bajo un escenario sin intervenciones adicionales, las emisiones podrían incrementarse hasta 30 por ciento hacia 2050, lo que representa uno de los principales desafíos para la entidad.
No obstante se carecen de reportes concretos y recientes, además de que la delegación de Semarnat no ofrece información a menos que se solicite a las oficinas centrales del gobierno federal.
La situación cobra relevancia ante las condiciones climáticas que enfrenta Tamaulipas, donde las altas temperaturas, los periodos de sequía, la presión sobre el abastecimiento de agua y los fenómenos meteorológicos intensos representan riesgos crecientes para la población y las actividades productivas.
Los escenarios considerados en la estrategia también anticipan un incremento sostenido de la temperatura promedio y una reducción de las precipitaciones hacia las próximas décadas. De mantenerse estas tendencias, sectores como la agricultura y el suministro de agua podrían enfrentar mayores presiones, mientras que los daños económicos asociados a fenómenos climáticos ya representan un costo superior a 14 mil millones de pesos anuales para Tamaulipas.
Entre las acciones contempladas para enfrentar estos riesgos se encuentran proyectos relacionados con movilidad sostenible, electromovilidad y eficiencia energética, además de medidas para mejorar el manejo de residuos y reducir la generación de contaminantes. También se plantea fortalecer la conservación de ecosistemas que funcionan como reservorios naturales de carbono, particularmente manglares y zonas boscosas de Tamaulipas.
Por ello, uno de los principales pendientes es actualizar la información y establecer mecanismos de evaluación que permitan determinar cuáles de las acciones han generado resultados concretos y cuáles requieren ajustes.
El reto para Tamaulipas, por tanto, no solamente consiste en mantener una política climática con metas de largo plazo, sino en demostrar mediante indicadores actualizados cuánto se ha avanzado en su cumplimiento.
La estrategia plantea un horizonte hacia 2050, pero para alcanzar sus objetivos será necesario contar con mediciones periódicas que permitan conocer la evolución de las emisiones, los efectos del cambio climático y la efectividad de las medidas aplicadas en el estado.














